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En busca y captura de trabajo

  • 30 nov 2015
  • 3 Min. de lectura

Hace ya casi tres años que empecé a trabajar como consultora para una Big Four, lo que significa que hace algo más de ese tiempo que empecé a buscar trabajo por primera vez. Recuerdo ese periodo como un momento bastante estresante para mí. Y es que, la actitud pasiva de esperar a que te llamen nunca ha ido conmigo, y una vez lanzadas todas las solicitudes de empleo, la espera se me hacía eterna. Por supuesto, antes de llegar a ese momento de espera, hice muchísimas cosas para lograr mi objetivo; encontrar mi primer trabajo.


  • Perfil en Linkedin: mi perfil de Linkedin lo creé en tercero de carrera, durante mi Erasmus en Londres. Aunque en ese momento no estuviese en búsqueda activa de empleo, empecé a crear contactos (principalmente entre universitarios como yo), y aproveché para ver qué era lo más demandado entre los empleadores, para intentar adquirir esas competencias. Es fundamental tener un perfil completo, con una descripción acertada, una fotografía que se aleje de los estándares (nada de la foto de la orla, o de una fiesta donde el traje nos quedase especialmente bien), un desglose de las competencias que tenemos (a ser posible validadas por compañeros), y resaltando las experiencias internacionales, así como los títulos de idiomas. No está de más incluir otras actividades, como el voluntariado, o cursos independientes que se hayan realizado.

  • CV actualizado: realizar un buen currículum es difícil. En cada sitio que he consultado las recomendaciones varían, por eso yo voy a explicar lo que me funcionó a mi. Lo ideal es que la extensión del CV sea de una cara, en la cual recopilemos nuestros datos personales y, en orden cronológico, nuestra experiencia laboral nuestros estudios, las titulaciones de idiomas, y otros datos de interés. Siempre es mejor buscar un formato limpio, sin colores ni la letra demasiado pequeña o el interlineado demasiado apretado. El formato debe ser en PDF, y es buena idea que el nombre del documento sea personalizado, por ejemplo "CV Irene de Val".

  • La carta de presentación: dependiendo de las empresas a las que se envíe el CV, muchas piden que también se adjunte una carta de presentación. En ésta, se debe procurar ser breve y conciso. No se trata de repetir lo que ya hemos puesto en el CV, sino de aportar valor, ensalzando nuestros puntos fuertes. La carta de presentación es el espacio que el CV no nos deja, donde explicar por qué somos un perfil interesante para nuestro posible empleador, más allá de nuestros logros académicos. De nuevo, lo ideal es que el formato sea en PDF y con un nombre personalizado, con una extensión no mayor que media cara.

  • Búsqueda activa: es fundamental no dormirse en los laureles. Las empresas no contratan de un día para otro, por lo que es buena idea empezar a buscar con bastante antelación. Normalmente las incorporaciones se realizan o bien con la "vuelta al cole" en septiembre, o bien en enero, por lo que empezar a moverse 6 meses antes de esa fecha es lo ideal. Es importante darse cuenta de que debemos personalizar nuestro CV y nuestra carta de presentación a cada empresa. Incluso dentro del mismo sector, las empresas pueden buscar perfiles distintos, y nunca está de más conocer la empresa a la que se va a lanzar el CV. Debemos llevar un registro de a donde enviamos nuestra candidatura, la fecha y el contacto de la persona. En muchos casos, el CV se envía a una bolsa de trabajo, por lo que no debemos desesperar. La respuesta no será inmediata, pero debemos estar pendientes del teléfono y el correo electrónico, para no perder la oportunidad.

  • Networking: hace tiempo, un compañero de la facultad me preguntó si yo consideraba malo el hecho de utilizar contactos personales para encontrar un primer empleo. Dado que yo salí al mercado laboral en lo más crudo de la crisis económica, entiendo perfectamente a las personas que piden ayuda a contactos familiares para encontrar un primer trabajo de becario. Según qué sector, puede ser difícil hacerse un hueco sin experiencia laboral previa (y ahí entramos en el círculo de siempre; sin experiencia no me contratan, y si no me contrata nadie nunca podré adquirir dicha experiencia). No debemos tener miedo a preguntar a las personas que conocemos, si saben de alguna oportunidad laboral.

  • Cuidar la imagen digital: no hablo de borrar todas las fotos en las que se salga mal de facebook, o de directamente desaparecer de la red. Hablo de cuidar los comentarios que escribimos por twitter, o el número de fotos que tenemos con una copa de alcohol en la mano. No se trata de inventarnos una vida que no es la nuestra, pero sí ser conscientes de la imagen que proyectamos en la red, ya que para nuestro futuro empleador, era imagen pasará a ser la de la empresa en cierta medida.

Por supuesto, todo esto debe aderezarse con altas dosis de paciencia y perseverancia. Pese a querer entrar en un sector, no debemos cerrarnos las puertas a otras oportunidades. Nunca sabemos por donde nos va a llevar la vida, y lo menos que podemos hacer es darle una oportunidad.

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