Kenia
- 9 ene 2017
- 2 Min. de lectura
¡Feliz Año Nuevo!
Para cerrar el 2016, mi familia decidió que nos íbamos a pasar unos días a Kenia para hacer un Safari… Así que mi entrada en el 2017 ha sido un tanto peculiar, ¡tomándonos las uvas en el avión de vuelta a Madrid! Pero imposible haber cerrado de mejor forma el 2016.


Tras pasar la Nochebuena y la Navidad en familia, el día 26 pusimos rumbo a Nairobi, para coger un jeep que nos llevó por 3 de las reservas naturales que tiene este país. Primero fuimos hasta el lago Nakuru, donde entramos por primera vez en contacto con los animales que solo se encuentran de forma salvaje en este continente. Las cebras fueron las que nos dieron la bienvenida, y pudimos asistir a más de un “paso de cebra” en directo. Pero el objetivo de ir hasta aquí era poder ver a los flamencos que viven aquí, como se ve en la película “Memorias de África”.



A continuación pusimos rumbo a Naivasha, donde pasamos nuestra primera noche en contacto con la naturaleza. En cuanto anochecía teníamos que llamar a seguridad para que nos escoltasen a la cena y de vuelta a las habitaciones, ya que el hotel está en plena naturaleza, y nos podíamos encontrar con animales salvajes (como de hecho pasó). Nos cruzamos con antílopes de agua, y desde el balcón de la habitación podíamos ver a las cebras pastando detrás. Allí fuimos en busca de los hipopótamos en una barca por el lago, los cuales tuvimos la suerte de poder ver tanto en tierra como en agua, y con alguna cría subida encima incluso. Fue un paseo precioso, donde pudimos disfrutar del canto de los pájaros desde las copas de los árboles en el más absoluto silencio.


Los dos últimos días de Safari los pasamos en uno de los parques más famosos; Masai Mara. Allí tuvimos el privilegio de ver a los famosos Big 5; el búfalo, el león, el elefante, el rinoceronte y el leopardo. Parecía que los dos últimos iban a ser difíciles, y en algún momento pensamos que nos íbamos a ir sin ver leopardos… pero gracias a la pericia de Pío, nuestro guía, pudimos verlos y aprender cosas nuevas de ellos.





También tuvimos la oportunidad de ver jirafas, guepardos, hienas, a los divertidos Timón y Pumba, chacales de lomo negro, impalas, gacelas de Thomson, ñu de barba blanca, y algún otro que me estaré olvidando. Pudimos hacer un picnic en la sabana, y visitar un poblado Masai, donde disfrutamos en directo de sus bailes y famosos saltos, y pudimos ver donde vivían, y repartir “little tricks” entre los niños del poblado.






Para terminar nuestro viaje, pasamos un día en Nairobi conociendo la ciudad, y cenando en el famoso restaurante Carnivore, donde pudimos degustar no solo carnes conocidas, sino probar alguna otra nueva para nosotros, como la de cocodrilo o la de avestruz, ¡deliciosas las dos!



Es un viaje cansado la verdad, las carreteras y caminos por los que viajas con el jeep no son los mejores, y los hoteles, al estar en medio de la sabana, no tienen todas las comodidades a las que estamos acostumbrados, pero sin duda merece la pena poder ver a estos increíbles animales en directo en su hábitat natural.










































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