top of page

Otoño

  • 14 nov 2016
  • 2 Min. de lectura


Este mes de octubre y principio de noviembre tan cálidos que hemos tenido han traído muchos cambios, que me han mantenido alejada del ordenador. Había que aprovechar los fines de semana para estar en la calle, disfrutando de Madrid o escapando a sitios cercanos donde el buen tiempo permitía dar paseos, hacer turismo,…



Entre las escapadas que he podido hacer está la de ir a Zaragoza para celebrar el día del Pilar con mi familia aragonesa. Hace años que no íbamos por esas fechas, ya que siempre preferíamos ir en “temporada baja”, pero nos apetecía volver a ver la ofrenda, y no nos decepcionó. Mucha gente, mucho ambiente, y muchas personas vestidas con sus trajes regionales dispuestas a hacer su ofrenda a la Virgen del Pilar. Imposible por otro lado entrar en la basílica, pero en definitiva una buena escapada con la familia.



Otro pequeño viaje que ha resultado toda una sorpresa fue ir al Castañar de El Tiemblo, un pueblo de Ávila que esconde un lugar perfecto para contemplar los colores del otoño. Es verdad que al hacer tan buen tiempo, aun no habían llegado todas las tonalidades de naranja, rojo y marrón, pero pudimos dar un paseo entre enormes castaños que ya amarilleaban, y tener unas bonitas vistas del valle. Sin duda, lo más impresionante fue tener un enorme buitre negro sobrevolándonos muy cerca, tanto que casi parecía que podías escuchar el batir de sus alas y ver el rojo de su cuello.
















Y por supuesto, muchas tardes por Madrid, disfrutando de todas las cosas que tiene que ofrecer mi ciudad. Vivir en ella hace que pierda la perspectiva de cómo de bonita es, pero salir a disfrutarla como turista de vez en cuando no viene mal. Concretamente, fui a visitar dos exposiciones al museo Thyssen, la de Renoir y la de Caillebotte, al que no conocía y que me sorprendió gratamente. Poder caminar por el Paseo del Prado hasta Cibeles gracias al día de la trashumancia, y ver la plaza llena de ganado, es algo realmente sorprendente y curioso y que también ha sido posible en una de estas tardes de otoño. Y sin duda, poder pasear de noche por la ciudad y disfrutar de la iluminación del Palacio Real y Gran Vía, o ver el cambio de los colores de los árboles del Parque del Retiro, visitar el Templo de Debod, han sido otros de los pequeños caprichos a disfrutar de Madrid.





Ahora ha llegado el frío, sorprendiéndonos a todos con nieve en la ciudad, y llega el tiempo del chocolate caliente, las maratones de película y manta en el sofá, pero también de leer, de cenas con amigos hasta las tantas, de trabajo y de pensar en la Navidad, de escribir, de tocar el piano, de pintar,… y quizás hasta de escaparse a la nieve, quien sabe.

Comentarios


Featured Posts
Recent Posts
Archive
Search By Tags
Follow Us
  • Twitter Basic Square
  • Instagram Social Icon
  • LinkedIn Social Icon
  • Wix Twitter page
  • Instagram Social Icon

Contacta conmigo

© 2025 por Irene de Val
 

bottom of page