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Summertime (part II); Nueva York

  • 19 sept 2016
  • 3 Min. de lectura

Si la primera parte de mis vacaciones pasó en plena naturaleza, Nueva York es todo lo opuesto. El sueño de cualquier urbanita, la gran manzana. Aunque ya la conocía, es una ciudad de la que nunca me canso.

En 10 días me ha dado tiempo a poder disfrutar de mis zonas favoritas de la ciudad; ir de compras por el Soho, pasear por la Quinta Avenida, acercarme a Times Square desde Grand Central Terminal (da la sensación de que eres una polilla que se acerca a la luz que se ve a lo lejos) y recorrer Broadway hasta llegar al Flatiron, mi rascacielos favoritos o pasear por Central Park, son solo algunas de las cosas que se pueden disfrutar en Nueva York.












Por supuesto, no ha podido faltar el ferry a la Estatua de la Libertad, desde donde hay unas vistas estupendas del Downton, y tomar un granizado de limón paseando por la Isla de Ellis. También ir a Wall Street a intentar hacer una foto a la estatua del Toro, y buscar edificios tan emblemáticos como la Reserva Federal o la Bolsa de Nueva York.

Tampoco hemos podido evitar subir a algún rascacielos… Y como no podíamos decidirnos, en lugar de uno, ¡hemos subido a dos! Al Empire State, que por supuesto no podía faltar, y al World Trade Center. El primero tiene el encanto de ser al aire libre (aunque por supuesto tiene una verja por seguridad). Me encanta la sensación de estar en medio del Midtown, en la cima, rodeada de tantos rascacielos. Por otro lado, el World Trade Center, tiene unas puestas de sol espectaculares, aunque vistas a través de los cristales no es lo mismo. La subida en ascensor a la cima es mucho más cómoda que la del Empire State, y más espectacular también.

Al lado del World Trade Center se encuentran los monumentos al 9/11. Las bases de las dos torres gemelas son ahora cascadas, en las cuales están grabadas los nombres de los fallecidos en los atentados. Ante ambas se encuentra el Oculus, la estación de metro diseñada por Calatrava. Es una zona que sobrecoge. Cuando la visité hace 10 años era un cúmulo de escombros, y hoy se alza nueva y más alta, recordándole al mundo que seguimos adelante.


Al ir tantos días, tuvimos tiempo para escaparnos a visitar Washington DC, y recorrer todos los monumentos que tantas veces hemos visto en televisión. La Casa Blanca, el Capitolio, el Monumento a Lincoln, el National Mall,…

Otra de las actividades que me quedé con ganas de hacer en mi primer viaje, y que he podido hacer en esta ocasión, ha sido ir a ver un musical a Broadway. Concretamente, elegimos El Color Púrpura, y no pudo gustarnos más. La calidad de los actores es inmensa, y aunque las comparaciones son odiosas, después de haber visto musicales en Londres, Nueva York y Madrid… los de casa salen perdiendo.


También he conocido sitios nuevos dentro de Manhattan, como son la Biblioteca Pública de Nueva York, o la High Line, las antiguas vías del metro elevado reconvertidas en un parque en altura. Y he podido comer en hamburgueserías de todo tipo, desde el Shake Shack hasta el 5 Napkin, pasando por el Ellen’s Stardust Diner, un restaurante donde los camareros son aspirantes a actores en Broadway que cantan mientras sirven las mesas, y donde todas las propinas van a parar a sus clases de interpretación y canto.

No han faltado las visitas de rigor a los museos, el MET y el MOMA no podían faltar en el itinerario, así como el Intrepid Museum, situado en un portaaviones sobre el río Hudson, con aviones, submarinos, helicópteros, y el transbordador espacial Enterprise. Y por supuesto la locura de las compras. Desde Levi’s hasta Victoria’s Secret, pasando por Macy’s, han sido de las tiendas donde ha habido que hacer una parada.

La última parada del viaje fue Brooklyn, barrio que tenía muchas ganas de conocer, sobretodo después de haber leído Brooklyn Follies. Cruzar el famoso Puente de Brooklyn, y visitar su barrio de casas de color rojizo, o ver Manhattan desde el otro lado del East River, son algunas de las cosas de las que se pueden disfrutar en este barrio, ¡a demás del famoso brunch de los domingos!




En Nueva York siempre te quedas con ganas de ver algo más. Por muchos días que pases, por muchas cosas que veas, por mucho que camines… siempre queda algo de esta ciudad por sorprenderte.



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