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Escapada a Nápoles

  • 6 jun 2016
  • 2 Min. de lectura

Desde que terminé mi Erasmus, he intentado mantener contacto con los amigos que hice durante aquel año. Gracias a las redes sociales y a Whatsapp, es mas fácil que nunca, y en general podemos saber cómo nos va a través de nuestras fotos en Facebook, y charlar por Skype cuando queremos ponernos al día.


Pero siempre quedan las ganas de vernos en persona, de volver a compartir días juntos, como hicimos durante todo un año en Londres. Con los amigos españoles es más fácil, pero con los que están fuera, vernos supone un reto, que por ahora hemos aprobado con nota. Un grupo de amigas hemos conseguido vernos una vez al año en un destino diferente. Buscamos un puente que nos vaya bien a todas, y un destino que sea asequible y con vuelos directos, y allí que nos vamos.


Este es el quinto año que nos encontramos de esta forma, y decidimos ir en busca del buen tiempo al sur de Italia. Preparamos una escapada a Nápoles en mayo para recorrer la Costa Amalfitana y visitar Capri. Localizamos vuelos que llegaban un viernes más o menos a la misma hora, y que salían el lunes con una hora de diferencia, y un piso a través de Airbnb económico y bien situado, y lo reservamos todo en el mes de enero. Así, tuvimos unos cuantos meses para organizar el fin de semana, incluyendo billetes de ferry, alquiler de coche, y localizar restaurantes aptos para todos los gustos y necesidades.

Capri

Pese a que las previsiones meteorológicas nos daban lluvia todo el fin de semana, tuvimos suerte y nos llovió en los momentos clave, por la noche y mientras estábamos en algún medio de transporte, dejándonos sol y buenas temperaturas para hacer turismo.

Amalfi
Positano














El primer día visitamos la Costa Amalfitana, parando en Positano y Amalfi para admirar sus vistas, sus calles en cuesta y el color de sus casas. Pudimos probar el limoncello, y ver los limones tan grandes que cultivan por esa zona. Por supuesto, no faltaron la pasta y los helados, y los preciosos paisajes de la costa.

Capri
Limoncello














El segundo día nos fuimos a Capri. Tras el mareo inicial en el ferry, recorrimos la isla paseando, disfrutando de los patios de sus villas, los jardines y las maravillosas vistas que ofrece la isla. Con unos precios bastante elevados para lo que estábamos acostumbradas en Nápoles, nos tomamos un café en la plaza y disfrutamos de la puesta de sol y las bandas tocando por las fiestas de San Costanzo.





Por supuesto, no dejamos de probar la pizza margarita, la más famosa de Nápoles, y brindamos con prosecco por un año más de reencuentro. Porque aunque cada año descubramos sitios nuevos juntas, lo mejor es sin duda nuestra compañía. Reunirnos y sentir que no ha pasado el tiempo, y que podemos seguir hablando como si nos hubiésemos visto el día anterior. Que, al fin y al cabo, nuestra amistad continúa con el paso de los años, seguimos preocupándonos las unas por las otras, pese a que nuestro día a día cada vez nos deje menos tiempo. Al fin y al cabo, el Erasmus enriquece de muchas formas, y una de ellas es abriéndote a conocer nuevas personas, hacer amistades a lo largo de Europa, y poder conservar amigas que son para siempre.

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